Actividad Colegial/Número 82

“Puede haber un colapso por la cantidad de información que la nueva ley obliga a facilitar al consumidor”

La nueva Ley de Distribución “es una amenaza y una oportunidad, porque nos tenemos que adaptar a los cambios sociales de manera necesaria, y las empresas estamos obligadas a subir a ese tren”. Así empezó su intervención Manel Vila, de la comisión internacional del Consejo General, en un debate conducido por Juan Bataller, catedrático de derecho mercantil de la UPV. Una mesa que trató de responder a una pregunta común, el futuro de agentes y corredores, pero bajo dos prismas diferentes para cada figura jurídica: la dicotomía entre asesores y distribuidores de los corredores y la adaptación a Europa de los agentes, siempre con el condicionante del nuevo texto normativo.

Para Florentino Pastor, presidente de ACS-CV, la nueva Ley “no es una amenaza, aunque la pregunta que debemos hacer es cómo acabará la ley para proteger al consumidor en cualquier circunstancia. Si nos adaptamos a los nuevos conceptos de negocio siempre será una oportunidad”. Para Joan Miquel Vicente, también integrante de la comisión internacional del Consejo General en la anterior junta de gobierno la nueva Ley no es una amenaza, sino una oportunidad, y puso el acento en la necesidad de que “todos tengan las mismas reglas del juego en el ámbito de la defensa del consumidor”. En su opinión “en esto la ley se tendría que haber mejorado más”. Vila apostilló que “lo importante es que no sean más amenazas para unos que para otros. Si estamos en igualdad de condiciones estará bien”.

Vicente Cosín, director general adjunto de FIATC, siguió en la misma línea, aunque “echamos de menos que estén todas las figuras, como los comparadores”. En este sentido Juan María Pérez, responsable de la asesoría jurídica de Aunna Asociación, subrayó que “hay que regular quién está detrás y qué requisitos ha de cumplir. Todos deberían cumplir los mismos requisitos para tener igualdad de oportunidades”.

El presidente de Aprocose, Maciste Argente, también ve la normativa como una oportunidad, ya que “las nuevas tecnologías están ahí, y no son una opción, sino una necesidad, porque las nuevas generaciones no van a contratar igual que sus padres”. Giuseppe Gamucci. director del área jurídica y compliance de Zurich profundizó en este argumento señalando que “las compañías y la mediación tienen que cambiar el chip”.

¿Estamos en un “Todo vale”?
Juan Bataller inquirió a los ponentes sobre su opinión sobre la evolución del mercado a un modelo más profesional o, si por el contrario, seguirá “valiendo todo”. En este sentido Florentino Pastor señaló que “la amenaza más grande es cómo se va a transponer la ley”, mientras que Maciste Argente criticó el hecho de que “estamos en un ‘todo vale’, con una transposición que es de un liberalismo exacerbado en el que todo vale. O nos espabilamos, o lo vamos a tener francamente difícil”.

Por su parte Manel Vila enfatizó que “los mediadores asumimos los riesgos del cliente, cosa que la banca no hace, y esta regulación viene dada por la mala praxis bancaria, como se demuestra con el régimen sancionador, que pone los pelos de punta”. Pese a todo, quiso ser optimista, ya que “al final vamos a tener una Ley de Distribución”, algo en lo que también se mostró de acuerdo Giuseppe Gamucci, quien hizo votos por que esta norma “funcione como contrapeso para todos los actores, creando un entorno agradable para todos”. Joan Miquel Vicente se quejó sobre el hecho de que “la Administración no se ha mojado suficientemente a favor de los mediadores profesionales como lo podría haber hecho”.

Otro de los temas propuestos por Juan Bataller fue la preparación del sector para ofrecer al consumidor toda la información extra requerida por el nuevo marco normativo. La respuesta general fue contundente. “No, no estamos preparados”, dijo Gamucci, que argumentó que “el desafío es de sistema, ya que todo tiene que pasar por la tecnología y puede haber un colapso ante tanta información como se tiene que ofrecer al consumidor”. Pérez, por su parte, enmendó la creencia de que el consumidor estará más protegido, porque “hay más dispositivo burocrático y más coste añadido, algo para lo que no estamos preparados ni las compañías ni los mediadores, y desconocemos el coste que tendrá, pero seguro que encarece el producto”.

El debate finalizó con un intercambio de ideas en torno a la retribución del corredor, algo sobre lo que Maciste Argente dijo que “se debería permitir que las partes, entidad y corredor, pudieran llegar a un acuerdo”, mientras que Juan Bataller clausuró esta cuestión y la primera jornada del Foro Internacional del Seguro asegurando que “reducir el problema a la retribución es simplista, porque puede ser que una compañía ofrezca un producto más barato y con mayor retribución al corredor, pero si la gestión del siniestro es un desastre el mediador ofrecerá otro producto”.

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